Saint Jean de Luz, unión franco-vasca

Plaza de Saint-Jean-de-Luz
Plaza de Saint Jean de Luz.

Los Pirineos son el punto de unión de dos países muy diferentes, Francia y España, pero sirven de fusión de sus culturas, tradiciones, gastronomía y, en ocasiones, incluso lenguaje. Un ejemplo de ello es Saint Jean de Luz, a 30 kilómetros de San Sebastián. En las calles de esta ciudad se escucha francés, aunque son muchos los que comprenden castellano, y en sus restaurantes predominan los crepes o las quichés; los colores y los elementos de sus fachadas siguen los parámetros de la delicadeza gala; sin embargo, sus ciudadanos practican con asiduidad la pelota vasca.

El ambiente del centro de Saint Jean de Luz cambia radicalmente según la zona en la que te encuentres. Mientras que el puerto deportivo cercano al gran casino irradia riqueza y modernidad, el interior de la localidad, con sus calles estrechas, sus antiguos comercios y sus terrazas concurridas nos llevan a un pequeño pueblo rural, aunque muy sofisticado.

Playa de Plaza de Saint-Jean-de-Luz
Playa de Saint Jean de Luz.

En verano, son muchos los franceses que acuden a las playas de Saint Jean de Luz que, aunque no destacan por sus grandes dimensiones (la extensión de arena existente entre la orilla y el paseo no es suficiente para todos los turistas que extienden sus toallas y entierran sus sombrillas), proporcionan un clima cálido que difícilmente se puede encontrar en otras zonas del país vecino. Además, es habitual ver a los playeros bañarse con sus tablas de surf, pese a que las olas, para un español, se parecen a las del Mar Mediterráneo en un día de bandera verde. No obstante, la atmósfera es agradable y preciosas las vistas desde el Atlántico de los edificios que encuadran el centro histórico. Una de estas panorámicas ofrece la majestuosa fachada neoromántica del Gran Hotel (de cinco estrellas), construido en 1909, y la de estilo art deco del Casino La Pergola.

Calle de Saint-Jean-de-Luz
Calle de Saint Jean de Luz.

Ya en el corazón de la ciudad, su principal avenida es la Rue Gambetta, a la que solo pueden acceder los peatones y en la que se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista. Uno de sus extremos concluye  en su plaza principal, la Plaza Luis XIV, que a su vez desemboca en el puerto, en su día, uno de los más grandes del país. Hoy, aunque ha desaparecido la grandiosidad, los pequeños botes captan la atención de numerosos turistas, centrados en la casa Luis XIV o en la casa Joanoenia, también llamada Maison de l’Infante. La primera de ellas, construida en el siglo XVII por una familia de corsarios, y la segunda, inspirada en la arquitectura veneciana, guardan relación con la historia de España: en la casa Joanoenia se alojó María Teresa de Austria, infanta de España, antes de contraer matrimonio con Luis XIV. Después de la boda, celebrada en la Iglesia de San Juan Bautista, llegaron a la casa Luis XIV.

Maison Adam
Maison Adam.

En esa misma plaza, en una esquina, se encuentra un gigante establecimiento (Maison Adam) que vende y produce uno de los dulces franceses más típicos de los últimos tiempos, los macarons. Estamos habituados a pequeñas y sofisticadas galletas de doble cara, rellenas y de distintos colores, pero la variedad que se vende en Saint-Jean-de Luz es algo más robusta y de hecho, es la originaria: una única galleta plana hecha de almendra, huevo y azúcar. En 1660, con motivo de su boda con la infanta María Teresa, el pastelero Adam regaló al rey Luis XIV los macarons que cocinaba. Ambos quedaron cautivados por estos dulces, que entonces se servían junto a vino blanco en la pastelería de Maison Adam a artistas, inmigrantes o pescadores, y su popularidad llegó a las esferas más altas de la sociedad. Una receta que ha pasado de padres a hijos y que hoy custodia Jean-Pierre Telleria-Adam.

Maison Adam, que cuenta con otro pequeño local en la ciudad, también fabrica un dulce tradicional del otro lado de la frontera, el gâteau basque o pastel vasco, relleno de crema pastelera, chocolate o mermelada de cereza, aunque también son populares las recetas que incluyen otros tipos de mermeladas. El cocinado en esta pastelería está decorada en la parte superior con la cruz vasca o el lauburu, una cruz de brazos curvilíneos.

Puerto de Saint-Jean-de-Luz
Puerto de Saint Jean de Luz.

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