Navarra, tres lugares para imaginar

Cuevas de Zugarramurdi.
Cuevas de Zugarramurdi.

El norte de España, con sus frondosos bosques, es terreno de cultivo para la ficción, las historias de miedo, las brujas o los seres mitológicos. Las carreteras solitarias que unen los pequeños pueblos del norte de Navarra inspiran a los turistas, que tratan de descubrir una sombra, un movimiento, escuchar un ruido inesperado y desconocido. Aunque hay muchos más, os recomiendo tres entornos naturales, muy distintos entre sí, donde perderse con la imaginación.

Cuevas de Zugarramurdi

Cuevas de Zugarramurdi.
Cuevas de Zugarramurdi.

Desde la Edad Media, las cuevas de la localidad navarra de Zugarramurdi, a pocos kilómetros de la frontera con Francia, han sido el lugar de encuentro de aquelarres. Sin embargo, hay una fecha que ha quedado marcada en la historia de este pequeño pueblo: en 1610, 53 vecinos de la localidad fueron encausados por practicar brujerías y malas artes. Muchos fallecieron en la cárcel y 11 de ellos fueron condenados por la Inquisición a morir en la hoguera, el 8 de noviembre de ese año.

Hoy, el punto de encuentro de aquellos aquelarres se ha convertido en un enclave turístico, que conserva, no obstante, la magia de sus orígenes. El recorrido, que dura poco más de una hora, te lleva a través del sendero de bosque, salpicado de pequeñas cavidades que inspiran a la imaginación, hasta el túnel creado por el arroyo Orabidea. Con 120 metros de largo, alturas de hasta 12 metros y dos galerías elevadas, este conjunto, que recibe el nombre de Sorginen Leizea (la cueva de las brujas), fue uno de los escenarios clave utilizados por Álex de la Iglesia en su película Las brujas de Zugarramurdi. Como visitante, te puedes adentrar por los recovecos claustrofóbicos que servían de escondite varios siglos atrás y cuyo origen no es otro que el de la acción de la propia naturaleza.

Interiores de las cuevas de Zugarramurdi.
Interiores de las cuevas de Zugarramurdi.

Si el recorrido por este bosque encantado no es suficiente, se puede indagar más en la historia de Zugarramurdi en el Museo de las Brujas. El proyecto, inaugurado hace nueve años, pretende dar a conocer la historia de esta población, recordando las leyendas, pero también la cruel realidad de lo que allí sucedió en el siglo XVII. Magia y brujería, pero también rituales paganos o tradiciones que forman parte del folclore y que quedan lejos de las historias de fantasía que se inventaron en aquella época.

Cuevas de Urdazubi Urdax (o de Ikaburu)

Interior de las cuevas de Urdazubi Urdax.
Interior de las cuevas de Urdazubi Urdax.

Al igual que el paso del arroyo Orabidea ha generado un túnel de 120 metros en Zugarramurdi, en Urdazubi-Urdaz, el río Urtxume es el responsable de una erosión bajo tierra que ha dado lugar a unas galerías plagadas de estalagmitas y estalactitas. El efecto de la caída de miles de millones de gotas sobre el terreno durante miles de años ha creado la gruta de Ikaburu, que puede ser visitada, integrada en el conjunto de las grutas de Urdax, el yacimiento prehistórico del Paleolítico superior más importante de Navarra.

Interior de las cuevas de Urdazubi Urdax.
Interior de las cuevas de Urdazubi Urdax.

Acompañados de un guía y como parte de un pequeño grupo de personas, te adentras en el interior de estas galerías, pendiente de techo, pared y suelo, para no dañar ningún elemento histórico ni sufrir lesiones en tu propio cuerpo. La visita cuenta con varias paradas en las que la estancia se ilumina y el guía, ayudado de una lamia (un ser mitad mujer, mitad pez), narra las leyendas de la gruta, habitada por este tipo de criaturas, pero también la historia de su formación o los secretos que guardan las galerías: en el siglo XIX fue el escondite de aquellos que huían de las batallas de la guerra de la Independencia.

Embalses de Leurtza

Presa de los embalses de Leurtza.
Presa de los embalses de Leurtza.

Cerca de Urrotz, a través de una carretera serpeante que asciende una montaña, llegas a los dos embalses de Leurtza, construidos a principios del siglo XX. Aunque cuentan con espacio para hacer picnic y el baño está permitido, hay que tener en cuenta el tiempo del día en el que se visitan, pues según subes el monte puedes ver cómo una espesa niebla te va envolviendo y te impide, ya en los embalses, ver más allá de tus zapatos. No obstante, una ruta por este bosque de hayas merece la pena aunque el clima no acompañe: rodeados de niebla, el entorno adquiere un encanto fantasmagórico, mágico y misterioso. Tus sentidos despiertan ante el más mínimo sonido o movimiento y tu mente fantasea con tenebrosas criaturas escondidas entre los árboles.

Estatua de la rana bermeja.
Estatua de la rana bermeja.

La ruta más sencilla, cuatro kilómetros y poco más de una hora de duración, rodea ambos embalses y cuenta con un acceso especial para personas con visibilidad o movilidad reducida. Mientras paseas, escuchando tan solo el siseo de las hojas o el trino de algún pájaro lejano, verás los embalses hasta que finalmente los cruces por la gran presa. Si el sol saca fuerzas para hacerse ver, puedes acercarte a la orilla y buscar al principal habitante de este entorno: la rana bermeja (si no la encuentras, al comienzo de la ruta hay una estatua de ella que te da la bienvenida).

Embalses de Leurtza.
Embalses de Leurtza.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s