Castilla-La Mancha, dos rincones fruto del agua

Tablas de Daimiel
Tablas de Daimiel

Al recorrer en coche las carreteras de Castilla La Mancha, se viene a la cabeza es aquel dicho de “ancha es Castilla”. Mires donde mires, una meseta infinita de colores arenosos salpicada por escasos árboles. Ante esta imagen, cuesta imaginar que la comunidad albergue dos de los principales entornos naturales hídricos de España: las Tablas de Daimiel y las Lagunas de Ruidera. Dos lugares únicos para contemplar paisajes desaparecidos del resto de la península y especies de animales altamente protegidas por estar próximas a la extinción.

Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

Tablas de Daimiel
Tablas de Daimiel

Ubicado en la provincia de Ciudad Real, a escasos kilómetros de Almagro, este entorno ofrece la posibilidad de visitar un humedal único en el país (y de los últimos de Europa) y que hasta hace pocos años se creía ya desaparecido. A vuestro alrededor os encontrareis con grandes lagunas conectadas entre sí, cubiertas de frondosas plantas en sus orillas y a las que acuden numerosas especies de aves durante la primavera, algunas de ellas en peligro de extinción. Este tipo de ecosistema, denominado tablas fluviales, se forma al confluir en una zona de escasa pendiente el agua procedente del Cigüela, que llega sobre todo durante el invierno, del Guadiana y del acuífero subterráneo cercano. Todo ello da lugar a una llanura de inundación. En primavera, además, a estas aportaciones hay que sumar las procedentes de la lluvia, que según el año, hacen que las tablas de agua sean más o menos profundas y extensas.

Zona de las Tablas de Daimiel no abierta al público.
Zona de las Tablas de Daimiel no abierta al público.

Durante varias décadas, se temió por la supervivencia de este parque nacional. Durante los años 50 y especialmente en los 60, se llevó a cabo un proyecto de desecación, mediante la canalización de las aguas de los ríos, que afectó a más de 30.000 hectáreas de las cuencas de los ríos Guadiana, Záncara y Gigüela. A ello se sumó la creación de una gran zona de cultivos de regadío que acabó con los recursos hídricos subterráneos y secó el Guadiana, con las consiguientes consecuencias para la fauna y la flora de la zona. Esta falta de agua y los incendios en zonas colindantes provocó que la turba, un combustible fósil subterráneo que se forma en zonas pantanosas, comienzara a arder. La protección de la Unión Europea y de España, unida a unas intensas lluvias a principios de este siglo, lograron que las Tablas recuperaran su vida.

Hoy en día, principalmente en primavera, este parque se convierte en el hogar de patos colorados, garzas imperiales o cigüeñas. Aunque en el invierno también llegan otras aves y durante todo el año residen en el aquí numerosas especies, esta estación es la más adecuada por la frondosa vegetación, la abundancia de agua (si ha llovido suficiente) y la gran cantidad de animales que podemos observar.

Puesta de sol en las Tablas de Daimiel
Puesta de sol en las Tablas de Daimiel

La visita es gratuita y puede hacerse de forma individual, aunque también es posible concertar recorridos guiados en grupo para aprender los detalles más escondidos del parque. Hay dos opciones, la primera incluye únicamente un paseo por las Tablas, con las explicaciones pertinentes, mientras que en la segunda, a esa primera hora y media, se le añaden otros 90 minutos en los que, a bordo de un 4×4, recorres las partes más alejadas del parque, restringidas al acceso del público. Tanto con guia como sin él, la experiencia es maravillosa, solo hay que tener los ojos y los oídos bien abiertos para detectar en los árboles, el agua o el cielo, los animales. Si tienes ocasión, es preferible realizar el recorrido por la tarde, para acabar cuando se pone el sol, y que el paisaje aumente aún más, si cabe, su encanto.

Parque Natural de las Lagunas de Ruidera

A medio camino entre Ciudad Real y Albacete, se encuentra este conjunto de 15 lagunas situadas a lo largo de 35 kilómetros con una diferencia de altura de hasta 120 metros entre la primera y la última. La formación de este entorno también es peculiar y se debe a las aguas procedentes de un acuífero subterráneo y su alto contenido en carbonatos, que han dado lugar a las barreras naturales que separan las propias lagunas.

Lagunas de Ruidera
Lagunas de Ruidera

Las lluvias que caen en el campo de Montiel (una amplia meseta entre las provincias de Ciudad real y Albacete) se infiltran en este acuífero, que a su vez sale a la superficie en el parque natural, dando lugar al nacimiento del Guadiana Alto o Río Pinilla. Estas aguas descienden hasta la localidad de Ruidera y el punto más bajo de la zona, el embalse de Peñarroya. La precipitación de dichas aguas -saturadas de carbonato cálcico procedente del acuífero-, durante miles de años, ha ido creando unas barreras de piedra denominadas travertinos, calizas tobáceas, que se convierte en presas naturales y embalsan el agua de las lagunas. En otoño y primavera, estos embalses alcanzan sus niveles más altos y rebosan, llegando a la laguna inmediatamente inferior en forma de cascada o torrentera.

Vista de los travertinos formados en las lagunas
Vista de los travertinos formados en las lagunas

El acceso al parque es gratuito y libre, se puede pasear por él, visitar en coche o en bicicleta, e incluso hacer submarinismo o piragüismo. Estas dos últimas actividades son guiadas, al igual que algunas de sus rutas. Aunque lo ideal es reservar un día entero para este maravilloso entorno y mezclar los desplazamiento en coche y caminando para conocer todos sus rincones, una buena idea es contratar la ruta guíada. Puede ser en 4×4 o andando. Esta última, de 10 kilómetros y unas cuatro horas de duración, te lleva a la Reserva de las Hazadillas, una zona en la que teóricamente el acceso está prohibido (digo teóricamente, porque ciclistas y caminantes obvian los carteles, aunque se exponen a las advertencias de los guardias forestales). La ruta comienza en la laguna inferior y, tras dar un  rodeo, llegas a la parte más elevada de una montaña, lo que te permite obtener una maravillosa panorámica de tres de los embalses.

El Hundimiento
El Hundimiento

En cualquier caso, sea cual sea la ruta elegida hay varios puntos que no os podéis perder: el Hundimiento, una bonita cascada situada junto al embalse de Peñarroya y cuyo origen data del siglo XVI, cuando la presión generada por la abundancia de agua rompió una de las barreras tobáceas, arrasando con un camino y los molinos que en él se encontraban; la cueva de Montesinos (en cuyo interior encontramos una laguna), citada en El Quijote, o el Castillo de Rochafrida, ruinas de una antigua construcción musulmana conquistada por los cristianos tras la batalla de las Navas de Tolosa.

La visita a las lagunas puede prolongarse durante todo el día y que incluso queden ganas de regresar posteriormente. Para saciar el hambre surgida de los paseos por el campo, el parque cuenta con varios restaurantes, más o menos económicos, pero  con increíbles vistas, y merenderos para los previsores que carguen su mochila con un bocadillo.

Lagunas de Ruidera
Lagunas de Ruidera
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