Cabo de Gata-Níjar: un desierto paradisíaco

Playa de los Muertos.
Playa de los Muertos.

Estamos ya hartos de las lluvias y el frío, pero aún queda mucho para el verano. Nuestro respiro, la Semana Santa. Aún faltan varias semanas, pero eso no quita que intentemos entrar en calor con algunas fotografías veraniegas y quizás posibles destinos para la época estival.

Los más puristas no disfrutarán de las playas del sur de España. Dirán que las olas son pequeñas (o directamente no existen), la arena está llena de familias con niños gritando y molestando y el agua está demasiado caliente. No obstante, aún hay ciertos lugares que mantienen su carácter paradisiaco gracias a que han sido protegidos de las construcciones humanas y casi del acceso de los bañistas. Es el caso de las playas incluidas en el parque natural de Cabo de Gata-Níjar, en Almería.

Acceso a la Playa de los Muertos.
Acceso a la Playa de los Muertos.

Aunque la provincia cuenta con zonas atestadas de turistas, como puede ser Roquetas de Mar o Vera, y playas en las que predominan las piedras, solo con tomar el coche se puede llegar a entornos desérticos y solitarios. Es cierto que el acceso es complicado, en algunos casos está limitado el número de vehículos y en otros es necesario estar en una óptima condición física para lograr llegar a la orilla, pero el esfuerzo merece la pena.

Comenzamos nuestro recorrido por la Playa de los Muertos, situada a cinco kilómetros de Carboneras, escondida entre las montañas y sin alojamientos cerca. Se puede llegar en coche, aunque hay que dejarlo en un pequeño parking por el que habrá que pagar (ocurre así en otras playas del parque y parte de ese dinero es destinado a la conservación del entorno). Una vez aparcado el vehículo, comenzamos el recorrido a pie por un camino de tierra de unos 700 metros de longitud que sortea un gran desnivel. Es recomendable, por tanto, no ir excesivamente cargados y, sobre todo, no acudir únicamente con las chanclas. Unas deportivas serán fundamentales para no sufrir ningún accidente en la bajada. Sin embargo, aunque el descenso es malo, la subida es mucho peor, sobre todo si decides marcharte a la hora de la comida. Más de 40 grados al sol y una empinada cuesta sin asfaltar… Necesitarás un refrigerio en cuento llegues al coche.

Pese a que con estos datos se os quiten las ganas de visitar el paraíso y prefiráis optar por las reuniones familiares de las calas a pie de hotel, lo que os vais a encontrar cuando lleguéis a la orilla es fascinante. Aguas cristalinas de un color azul esmeralda con pocos bañistas  y una extensa arena, salpicada por algunas piedritas. Montañas escarpadas, naturaleza salvaje sin rastro de acción del ser humano, salvo por las fábricas que se ven a lo lejos, en una zona portuaria.

Playa de los Muertos.
Playa de los Muertos.

Nuestro recorrido continúa cerca del pequeño y precioso pueblo de San José (con una arquitectura típicamente andaluza de impecables casas blancas), donde nos encontramos dos de las principales playas del parque, la de Monsul y la de los Genoveses. En verano o en épocas de gran afluencia de turistas, el acceso en coche privado está limitado y el ayuntamiento pone en marcha un servicio de autobuses desde San José. También hay algunos osados que optan por hacer el recorrido a pie, aunque las temperaturas de Almería en época estival lo ponen muy complicado.

Nada más comenzar el recorrido, nos adentramos en un paraje desértico que recuerda a los westerns americanos, y no es para menos, pues estas algunas de estas localizaciones fueron elegidas por Hollywood para rodar sus películas. La primera parada del autobús es en la Playa de los Genoveses que, lógicamente, suele estar más masificada, aunque tiene una longitud superior a un kilómetro. Comenzamos entonces a andar por un sendero rodeado de vegetación que nos va descubriendo, paso a paso, a lo lejos, el arco de la orilla, las aguas turquesas, las dunas y, en uno de sus extremos, el Morrón de los Genoveses, los restos de un pequeño cono volcánico que supera los 70 metros de altura. Si nos atrevemos a subir, lograremos unas espléndidas paranorámicas de todo el entorno.

Tras varias paradas más en el autobús, llegamos a la Playa de Monsul. Arena oscura, paredes erosionadas por la acción del mar que dan cobijo en los días más soleados y un gran roca cerca de la orilla. Su belleza cautivó al otro lado del Atlántico y aquí se rodaron escenas de En busca del arca perdida, Las aventuras del barón Münchhausen, Lawrence de Arabia y El hombre que perdió su sombra.

Aunque Los Genoveses y Monsul son los principales atractivos de esta zona del Cabo de Gata, el autobús hace otras paradas, en calas o playas. Cargados de un fuerte protector solar, una nevera con varios litros de bebidas frías y algunos sandwiches para almorzar y una sombrilla podremos disfrutar de una fantástica jornada de playa, alejados del bullicio, escuchando la brisa y las olas romper en la orilla. No es necesario viajar hasta el Caribe para encontrar playas paradisiacas, ¿verdad? Además, si sois de los que les gusta practicar el nudismo, en esta zona encontraréis a bastantes personas que prefieren sentir el sol en todas las partes de su cuerpo.

Playa de los Muertos.
Playa de los Muertos.
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