Ocho miradas a los Arribes del Duero

A lo largo de la frontera entre España y Portugal, entre las provincias de Salamanca y Zamora, la acción de las aguas del Duero y de algunos de sus afluentes, ha creado un paisaje de profundos valles con pendientes escarpadas. Aunque el espacio permanece salvaje y los pueblos encuadrados en esta zona, casi deshabitados, es posible hacer algunas rutas (muchas de ellas con tramos en los que es imposible circular con automóvil) y descubrir el interior de estos precipicios desde las alturas.

Mirador de São João das Arribas.
Mirador de São João das Arribas.

Mirador de São João das Arribas

El Parque Natural do Douro Internacional (como se denomina en Portugal) tiene su centro en Miranda do Douro, una pequeña ciudad del norte del país luso, situada a tan solo cuatro kilómetros de la frontera con España, y desde la que parte uno de los dos cruceros que recorren los Arribes.

Vistas desde Miranda do Douro.

Aunque las vistas del río desde Miranda son espectaculares -y es maravilloso comer en el Parador disfrutando del paisaje-, merece la pena acercarse al Mirador de São João das Arribas, junto a la pequeña localidad de Aldeia Nova, a unos 15 minutos en coche del centro de Miranda. Desde aquí podemos observar cómo el Duero fluye entre las escarpadas paredes de las montañas y, si observamos con atención al cielo, veremos a las cigüeñas negras sobrevolando la zona. Junto al mirador hay además un merendero perfecto para hacer una pequeña parada de repostaje antes de continuar la ruta.

Faia da Agua Alta.
Faia da Agua Alta.

Faia da Agua Alta

En el pueblo de Lamoso (uno de los que he mencionado en los que será difícil cruzarnos con un habitante), se encuentra el sendero que nos lleva hasta la Faia da Agua Alta, una cascada de 60 metros de altura, la más grande el Portugal peninsular. Para llegar a ella hay que dejar el coche en el pueblo y comenzar la ruta a pie por un camino de arena, indicado por un panel de madera a la entrada del pueblo. El paseo es cuesta abajo, lo que supone que habrá que guardar fuerzas para el regreso, y aunque al principio parece que va a ser sencillo, lo complicado llega cuando nos acercamos a la propia cascada. Serán necesarias unas buenas botas de montaña para bajar el empinado camino de arena que nos permitirá contemplar de frente la caída del agua. No obstante, según la época del año en que vayáis, puede que la cascada sea un simple chorro de agua.

Mirador de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo.
Mirador de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo.

Mirador de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo

Mirador de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo.
Mirador de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo.

Junto al municipio de Pereña, ya de vuelta a España y por tanto en el Parque Natural de Arribes de Duero (según en el lado de la frontera en que nos encontremos, toma un nombre), se encuentra el Mirador de la Ermita de Nuestra Señora/Virgen del Castillo, un cerro en el que dejaremos el coche aparcado y daremos una paseo circular a pie partiendo de la propia ermita. Junto a ella, hay una pequeña vivienda en la que vivía la persona responsable del cuidado de la ermita y de acompañar a los visitantes y a los peregrinos que a ella acudían. En el siglo XIV comenzaron las peregrinaciones a este lugar, al recuperarse la imagen de la virgen que allí se había guardado durante la invasión musulmana.

Mirador Fraga do Puio.
Mirador Fraga do Puio.

Mirador Fraga do Puio

De nuevo en el lado portugués, en el pueblo de Picote, nos encontramos con el Mirador Fraga do Puio. Una balconada de madera desde la que contemplar, a gran altura, el entorno del Duero.

Ambasaguas.
Ambasaguas.

Ambasaguas

En Villarino de los Aires (Salamanca), las aguas del río Duero se unes con las del Tormes en una zona conocida como Ambasaguas. Para llegar al punto en el Tormes desemboca en el Duero, debemos descender por una pista de tierra 3,5 kilómetros. Es posible también hacer el recorrido en coche y aparcar ya junto al río para continuar paseando hasta el punto concreto en el que confluyen los ríos y desde el que se observa la portuguesa Presa de Bemposta.

Vistas desde el Castillo de Fermoselle.
Vistas desde el Castillo de Fermoselle.

Fermoselle

A 30 kilómetros de Picote, de regreso a España, en la provincia de Zamora, nos encontramos con Fermoselle, pueblo considerado capital de los Arribes. En él se encuentra la Casa Parque de los Arribes del Duero, en la que informan con mucho detalle de los posibles recorridos que se pueden hacer a lo largo de los arribes y se conocen algunas características del entonar gracias a la exposición interior y al pequeño jardín con huerto en el que recogen ala gran mayoría de las especies que encontramos en todo el Parque Natural. además de ser un pueblo que merece la pena visitar por el encanto de sus calles empedradas y las fachadas de las viviendas conservadas como hace décadas, en lo que hace siglos fue su Castillo, se ha creado un bonito mirador desde el que contemplar el Duero.

Pozo de lo Humos.
Pozo de lo Humos.

Pozo de los Humos

La segunda cascada de los Arribes es el Pozo de los Humos. Esta, sin embargo, por poca agua que lleve, no decepcionará tanto como la Faia da Agua Alta. Se puede llegar a ella desde dos puntos: desde Pereña de la Riviera o Masueco. Si no sois senderistas avanzados, lo mejor será optar por la primera de ellas. En el propio pueblo, los carteles llevan hasta una pista de arena en la que habrá que dejar el coche (aunque las indicaciones prohiben que los vehículos sigan circulando, son muchos los que hacen caso omiso, pero recordemos que estamos en un parque natural y hay que cuidar el entorno).  Desde ahí, recorreremos a pie un paseo sencillo -solo la parte final tiene un poco de pendiente- de una media de duración, que nos llevará hasta un maravilloso mirador desde el que contemplaremos de frente la fuerte caída desde 50 metros de altura de las agua del río Uces para desembocar en el Duero.

Mirador Picón de Felipe.
Mirador Picón de Felipe.

Mirador Picón de Felipe

Terminamos nuestro recorrido por los Arribes en el Mirador Picón de Felipe, un mirador ubicado a pocos kilómetros de Aldeadávila de la Ribera (Salamanca). El camino para llegar hasta él es ligeramente más complicado, sobre todo si queremos recorrer los últimos metros, pero las impresionantes vistas a 500 metros de altura sobre el Duero merecen la pena. El nombre de este mirador se debe a una antigua leyenda del finales del siglo XVIII o principios del XIX que cuenta que un joven pastor llamado Felipe, procedente de Aldeadávila, quedó prendado de una portuguesa de Bruço. Las aguas del río Duero le impedían encontrarse con ella y dedicaba todo su esfuerzo a trabajar la piedra y que su derrumbe creara un puente que conectara ambos países. Esta unión se dio un siglo después con la construcción de la Presa de Aldeadávila.

Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s