Cómo recorrer Islandia en 7 días

Cascada de Dettifoss.
Cascada de Dettifoss.

¿Es posible conocer Islandia en siete días? Muchos dirán que es una hazaña imposible y que, a pesar de su pequeño tamaño (una quinta parte de España), hacen falta al menos 10 jornadas para conocerla. Sin embargo, nosotros opinamos lo contrario. Es cierto que con 10 o 20 días, podrías conocer a la perfección esta isla bañada por el mar de Groenlandia, pero en una semana, puedes visitar sus puntos más emblemáticos e incluso adentrarte en los rincones más escondidos (allá donde la mayoría de los turistas no se atreve a entrar).

Día 1: Reikiavik-Akureyri


La primera jornada es muy dura. Al cansancio del viaje hay que sumar el haber dormido mal por la ausencia de noche en el país. Además, aunque las dos principales ciudades islandesas estén separadas únicamente por 380 kilómetros, no os querréis perder lo que hay por en medio, ¿no?

La primera parada la hicimos en Borgarnes, localidad en la que se asentaron los primeros islandeses. Desde allí, partimos a Reykholt, donde vivió y fue asesinado uno de los principales personajes de la historia del país, Snorri Sturluson. A continuación, nos encontramos con las dos primeras cascadas que vimos en Islandia: Hraunfossar y Barnafoss. Sin parar a comer, nos dirigimos a la Cueva Vidgelmir, el mayor tubo de lava del país y al que se puede acceder con una visita guiada. Hora y media después, volvimos a coger el coche y nos dirigimos a la península de Vatnsnes, la península de las focas. Nuestro objetivo era llegar a Illugastadir y así lo hicimos, aunque las focas las vimos en otra parada situada unos kilómetros antes. Desde allí, emprendimos ya el largo viaje hacia Akureyri.

Día 2: Akureyri-Grenivík


Como el día anterior no habíamos tenido tiempo de ver la segunda ciudad más importante de Islandia, dedicamos algo más de una hora a visitar Akureyri. Nos dirigimos después a la cascada Godafoss y al lago Mývatn y desde allí, a una de las zonas más activas: las fumarolas y los cráteres de Hverir y Krafla. A las 17:30 teníamos concertado un viaje en barco para ver ballenas y frailecillos en Húsavík, por lo que partimos hacia allí, para que no nos pasara como con Akureyri y pudiéramos pasear por el pueblo. Finalmente, nos sobró tiempo. Húsavík es aún más pequeño y los barcos amarrados en el puerto son el único atractivo. A la hora indicada, nos pusimos los equipos necesarios para protegernos del frío y la lluvia y nos subimos a un precioso barco de vela para vivir una magnifica experiencia de la mano de Northsailing que duró cuatro horas. Acabamos a las 21:30 y aunque nos hubiera gustado dormir en Húsavík, fue imposible encontrar alojamiento (pese a haberlo intentando con seis meses de antelación), por lo que nos dirigimos a nuestra residencia de esa noche, ubicada en Grenivík.

Día 3: Grenivík-Vallanes


Pocos son los que recorren los fiordos del este de Islandia y no saben lo que se pierden. Comenzamos el día regresando sobre nuestros pasos de la jornada anterior y adentrándonos en el Jökulsárgljúfur (el parque nacional Vatnajökull norte). Primero llegamos a Dettifoss, la cascada de mayor volumen de Europa, y a la catarata Selfoss. A continuación, tomamos la carretera 862 hasta Ásbyrgi y desde allí, nos dirigimos a Langanes. El objetivo era avanzar sin volver atrás. Después, continuamos hacia Borgarfjördur Eystri, donde vive la reina de los elfos islandesesy de allí, al que dicen es el pueblo más bonito de la zona, Seydisfjördur. Finalmente, tras varias subidas y bajadas de puertos, llegamos a nuestro destino, un alojamiento en Vallanes.

Día 4: Vallanes-Reydarfjördur


Nos hubiera gustado acabar la jornada en Höfn, pero lograr alojamiento en esta zona también fue imposible. Lo primero que hicimos este día fue dirigirnos al lago Lagarfjójlt, donde dicen habita el Lagarfljótsormur, o el monstruo del lago Ness islandés. A continuación nos dirigimos a Höfn, pero como íbamos a tener que hacer el camino en varias ocasiones, la primera optamos por el interior y atravesamos el puerto de montaña Öxi. Recorrimos la zona de playas negras y montañas escarpadas hasta llegar a la principal ciudad del sureste de la isla. Después de comer allí, nos dirigimos a Jökulsárlón. Tras tomar fotografías a todos los trozos de hielo que flotan en la laguna glaciar, emprendimos el camino de vuelta hacia Reydarfjördur, esta vez por la costa.

Día 5: Reydarfjördur-Selfoss


Aunque nos fue imposible evitar parar en Jökulsárlón, nuestro primer destino de ese día era el centro de visitantes del Parque Nacional de Skaftafell (incluido dentro del parque nacional Vatnajökull). Hicimos una de las dos rutas que nos ofrecían (la más breve), para acercarnos a una de las lenguas de los glaciares que allí se despliegan. A continuación, partimos hacia Vik y a la playa de arena negra Reynisfjara. Tras luchar contra el fuerte viento que allí soplaba, emprendimos el camino hacia la cascada Skogafoss, donde subimos las escaleras que permiten contemplarla desde arriba. De camino a nuestro alojamiento en Selfoss, paramos en Seljalandsfoss, una cascada más modesta, pero que se puede conocer desde su parte trasera (con un buen chubasquero).

Día 6: Selfoss-Akranes


Esta jornada fue para visitar las zonas más turísticas de Islandia. Si en el norte no nos habíamos cruzado casi con visitantes, aquí nos encontramos con todos. Lo primero fue acercarnos a la ciudad de Hveragerdi para probar el pan cocinado en horno geotérmico. Después, nos dirigimos a realizar la ruta del Golden Circle, para visitar la cascada de Gulfoss, los géiseres de la región de Haukadalur y la falla de Almannagjá, en el valle de Thingvellir. A las 19:00 teníamos una reserva para relajarnos en el Blue Lagoon (si encontráis hueco, lo mejor es dejarlo para las horas previas a vuestro vuelo de vuelta). Como nos sobraba algo de tiempo, nos acercamos a Reikiavik a comer y conocer algunas de sus tiendas.

Día 7: Akranes-Aeropuerto de Keflavík


Como ya habíamos visitado las principales atracciones de Islandia, fuimos a la península de Snaefellsnes, conocida por albergar el volcan que inspiró a Julio Verne para Viaje al centro de la tierra. Una vez allí, visitamos el pueblo de Arnastapi, que homenajea al escritor con una placa y un poste que marca las distancias a las principales ciudades del mundo a través del centro del planeta. Desde allí, seguimos rodeando la península por la costa hasta Kirkjufell, supuestamente la montaña más fotografiada de Islandia. Esta zona tiene más puntos que visitar, pero no teníamos demasiado tiempo y estaba lloviendo, por lo que regresamos a Reikiavik para recorrer el casco viejo, pasear por Laugavegur, la principal calle comercial, acercanos al parque Austurvöllur y al lago Tjörnin y visitar la famosa iglesia luterana Hallgrímskirkja. Con pena por regresar, aunque muy cansados, emprendimos ya el camino al aeropuerto de Keflavík para devolver el coche alquilado y comprar algún que otro regalo en los tax free.

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